Reseña: Una clase magistral (POR DENTRO, El Nuevo Dia, viernes 20 de mayo de 1994)

Por José A. Montalvo

La agrupación Camera Caribe ofreció un concierto de música de cámara el pasado domingo, 15 de mayo en el Conservatorio de Música.

Esta agrupación la componen Vanessa Vasallo, pianista; Peter Kern, en la flauta; Kathleen Jones, clarinetista; David Bourns, oboista, y Alan Brown en la caña grave, osea el fagot. Todos estos músicos son profesores del Conservatorio, y con excepción de Vasallo, ocupan las primeras sillas de sus respectivos instrumentos en la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico. Todos llevan toda una vida profesional tocando sus instrumentos y son ejecutantes de muy alto nivel (del más alto en Puerto Rico).

Es por esto que me asombró la escasa presencia de estudiantes del Conservatorio en esta actividad. Un concierto gratuito que en realidad viene a ser una clase magistral debería ser un evento importante para cualquiera de los muchos estudiantes de piano, flauta, fagot, oboe, y clarinete que hay en nuestra Isla.

El concierto comenzó con una Sonata para flauta, oboe, fagot y clavecín de Teleman. La ejecución del grupo fue un punto intermedio entre la tendencia contemporánea de usar instrumentos modernos ya que usaron clavecín combinado con instrumentos modernos. En esta obra las agradables texturas barrocas, con su uso juguetón del contrapunto, crean un efecto melódico delicioso. Teleman no se regodea en la disonancia y el cromatismo como lo hace Bach, y por eso su música nos parece un soplo dulce, fácil de oir, efímero y suave. Los cuatro movimientos de esta obra pasaron livianos dejándonos refrescados con su alegría. La segunda obra fue el estreno de la obra Sketches del joven compositor, Armando L. Ramírez, estudiante de composición del profesor Ignacio Morales Nieva. Aquí se puede apreciar la buena labor del maestro Nieva, ya que esta obra está muy bien escrita en términos de balance de instrumentación, y su estructura formal está muy claramente delineada. Las armonías y melodías son de carácter tonal pero sin caer en clichés y formulismos académicos. Si este joven compositor continúa escribiendo con esta claridad y tiene la suerte de conseguir ejecutantes como estos, será una bienvenida adición al grupo de excelentes compositores que ya tenemos en la Isla.

Luego de este estreno se nos presentó el Trío para Vientos de Alexander Echlebe. Esta obra escrita en 1975 me pareció un tanto enigmática por el esfuerzo que hace por utiliza gestos del jazz y de la música popular, en combinación con contrapunto modal y líneas cromáticas. No es una obra desagradable y ciertamente recibió un lectura enérgica y colorida. Pero tuvo el efecto interesante de dejarnos sobre cuántos ingredientes se le puede echar a un guiso antes de dañarlo. En particular me llamó la atención el segundo movimiento, Elegía, que me pareció un tanto amorfo, pero vistiéndose un poco de misterio e incertidumbre. La próxima obra de la mañana fue el Quinteto número 2, Opus 54 de Franz Danzi. Este compositor fue contemporáneo de Beethoven pero en én no encontramos la grandez de visión ni la inspiración del glorioso sordo. De hecho su obra es sumamente conservadora y sería más justo compararlo con compositores de la talla de Czerny o Clementi. Este Quinteto es en realidad una obra para piano acompañado de instrumentos de viento ya que el rol principal es del teclado y los otros instrumentos se limitan a merodear por los alrededores con comentarios insignificantes. La obra en sí no presenta detalles de gran interés, ya que melódica y armónicamente es bastante aburrida. El concierto terminó con un arreglo de la danza Sueño de Amor de nuestro Juan Morel Campos. La danza representa uno de los baluartes principales de la música de Puerto Rico. Es una tradición gloriosa que por sus virtudes musicales no tiene nada que envidiarle a los valses vieneses, ni a ninguna otra música nacional de ningún país occidental. Son muchos los músicos que incluyen la danza en us repertorio de conciertos e innumerables los arreglos para todo tipo de combinaciones instrumentales. Esta mañana escuchamos en arreglo para Camerata por David Bourns que nos pareció de buena factura, ya que permitió la participación del conjunto total sin abrumar el desarrollo melódico o sobrecargar las armonías. El público presente acogió con placer la dulce caricia de este Sueño de amor que vino a servir de postre a una mañana de deleite musical.