Nueva y vigorosa savia musical (POR DENTRO, El Nuevo Dia, viernes 27 de junio de 1997)
Por Mario Alegre Barrios

Bach, Mozart, Brahms y Stravinsky tuvieron alguna vez las mismas edades y -de alguna manera- los mismos sueños que ellos. Si los tiempos han cambiado sustancialmente, no así la naturaleza del fuego que ha alimentado la pasión creadora del ser humano a través de la historia.

Atemporal e incandescente, esa pasión se manifiesta de manera elocuente en los cinco jóvenes  puertorriqueños cuyas obras serán  interpretadas mañana por la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, en un programa gratuito para el público que comenzará a las ocho de la noche en el Teatro del Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana, con el maestro Roselín Pabón en el podio.

El programa estará integrado por los estrenos mundiales de Hermit's Enigma, de Armando Luis Ramírez; Tembandumba's Court Dance, de Sonia Morales Matos; Retratos, de Loyda Camacho; Seufzer, Tranen, Kummer Not, de Carlos Carrillo y Winter Ether, de Luis Prado. Estas obras fueron seleccionadas en el marco de la tercera edición del Taller Sinfónico, evento organizado y auspiciado por la Corporación de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

Cada uno de ellos tiene su historia, con coincidencias que las vinculan y particularidades que las definen. Loyda y Sonia -por ejemplo- quisieron estudiar medicina antes de sumergirse en la música. Por otra parte, Carlos aprendió muy pequeño -y por su cuenta- a leer partituras y a tocar el piano que había en su casa, con tal de poder hacer lo mismo en el órgano de la iglesia. Fiel radioyente del programa Concierto matinal -con Edgardo Gierbolini- Carlos confiesa que esa experiencia cotidiana fue crucial en el desarrollo de su sensibilidad musical, al grado de haber llegado a pensar que componer como los inmortales era algo relativamente fácil.

"Ese programa fue una escuela para mí", comenta. "Como pensé que era fácil, comencé a componer mis cosas, sin imaginar todo lo que implicaba... simplemente fluyó. Con el tiempo decidí que este era mi camino y me sumergí en los estudios. Me gradué  en Eastman Sch0ol of Music y de la Universidad de Yale. Actualmente estudio mi doctorado en la Universidad de Pennsylvania."

Respecto a Seufzer, Tranen, Kummer Not -pieza inspirada en una aria de la Cantata Núm. 21 de J.S.Bach- Carlos señala que su proceso fue arduo y prolongado. "Considero que aún no está terminada y escucharla durante los ensayos para este programa me ha ayudado mucho para hacerle los ajustes necesarios. Este es uno de los grandes aspectos que tiene este taller", asevera el autor de Farewells, obra que fue interpretada en la pasada edición del Festival Casals.

Loyda -quien reside en la ciudad de Pittsburg y en cuya Universidad estudia un doctorado en Teoría y Composición- dice que creció en un ambiente más que propicio para el desarrollo de esa pasión que tuvo como norte a su padre, el conocido pianista Joe Vallejo. "Desde los nueve años toco el piano y más tarde estudié guitarra, aunque nunca con una inquietud más allá que la simple afición", explica. "De hecho, yo quería ser doctora. Me apasionaban las ciencias y todos mis juegos tenían que ver con ellas, hasta que entré a la universidad y me dí cuenta de que esa no era realmente mi vocación."

Acerca de Retratos, su creadora señala que esta pieza -en consonancia a las características sugeridas por los organizadores del taller- posee una variedad de ritmos y temas latinoamericanos, presentados no de una manera meramente esquemática, sino con un articulado sentido de propuesta. "Con esta idea fue que pensé  en el concepto del 'retrato' como marco conceptual de desarrollo", ilustra. "A través de esos 'retratos' expongo y desarrollo una serie de expresiones representativas de nuestro contexto continental."

Para Armando Luis Ramírez la música fue casi "un accidente" tardío en su vida cuando, más por seguir los pasos paternos, quiso tocar la trompeta, sin sospechar que con esa decisión estaba sellando su destino. "Eso fue cuando tenía catorce años e inmediatamente comprendí que en eso estaba mi vida", dice. "Respecto a la composición, creo que fue ella la que me descubrió a mí. En realidad la había estado practicando desde que empecé en la música, sin saber que lo estaba haciendo... creaba ideas, melodías, formas, sin sospechar de qué se trataba."

En El enigma del ermitaño, Armando Luis explora unas ideas que viene madurando desde antes de comenzar a estudiar su maestría en la Universidad de Temple, de la sólo le falta un año. "El tema de los ermitaños siempre me ha seducido. Son personas que no nacen así, sino que las circunstancias los convierten en eso", señala. "De eso se trata la pieza, con algunos temas truncos que sugieren esos momentos sin definir en las vidas de estas personas."

Finalmente, Sonia -miembro de ese entrañable y artístico clan de los Morales Matos- señala que se siente sumamente privilegiada por la vida que le tocón vivir, en especial por el don de la música que comparte con sus cinco hermanos. "Desde muy pequeña inventaba canciones", recuerda. "Esa inquietud siempre ha estado conmigo y el tiempo la ha arraigado profundamente. Cuando ingresé a la Escuela Libre de Música desarrollé esa vocación paralelamente a mi formación como intérprete, luego de haber pensado que estudiaría medicina. Simplemente no puedo imaginar mi vida sin música. En ella tengo muchos intereses y a través de la composición he podido satisfacerlo."

Sonia comenta que su obra Tembandumba's Court Dance es un tributo a ese personaje de la poesía negroide de Palés Matos. "Desde muy pequeña amo la imagen de esa mulata, como parte de nuestro acervo cultural", acota. "Ella y los ritmos que inspira son el centro de esta pieza. Me conmovió mucho escucharla por primera vez en el ensayo."